Mientras la producción rebotó y el comercio mejoró, los asegurados permanentes en el IMSS restaron al ciclo los doce meses de 2025 sin excepción. México creció, pero no generó el empleo formal que ese crecimiento debería producir.

Mexconomy — Hay una anomalía que los números del Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC) del INEGI registran con una precisión incómoda: mientras la actividad industrial rebotó, las importaciones se recuperaron y el comercio al por menor aportó señales positivas mes tras mes, el componente de asegurados trabajadores permanentes en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) acumuló contribuciones negativas durante los doce meses de 2025, sin una sola excepción. Enero: −0.06. Junio: −0.08. Diciembre: −0.04. El signo nunca cambió.

En la lectura del ciclo económico, eso no es un dato menor. El empleo formal es el componente del Indicador Coincidente que más directamente refleja el bienestar de los hogares. Cuando la producción crece pero el empleo formal no acompaña, la recuperación queda suspendida en los balances de las empresas sin llegar al ingreso de las familias. Es un crecimiento que se ve en las estadísticas de actividad pero que no se siente en la economía cotidiana.

Lo que hace más revelador el dato es su contraste interno. Durante el mismo periodo en que los asegurados en el IMSS restaban al índice, la tasa de desocupación urbana —serie cuyo comportamiento es inverso a la actividad económica— aportaba contribuciones positivas crecientes: +0.09 en enero, +0.15 en agosto, su punto máximo. Dicho en términos llanos: había menos desocupación abierta, pero eso no se traducía en más empleo formal registrado. La brecha entre ambas señales apunta a un fenómeno conocido y persistente en la estructura laboral mexicana: el desplazamiento hacia el empleo informal como válvula de escape del mercado de trabajo.

El riesgo de fondo no es coyuntural. Una economía que sostiene su consumo interno sobre empleo informal es estructuralmente frágil: sin acceso a crédito formal, sin seguridad social plena y con ingresos más volátiles, los hogares que dependen del sector no registrado son los primeros en retraer el gasto ante cualquier perturbación. Si la recuperación que el SIC comienza a documentar desde el cuarto trimestre de 2025 no logra revertir la tendencia del empleo formal en los primeros meses de 2026, el rebote del Indicador Coincidente corre el riesgo de ser técnico, estadístico y, en última instancia, insuficiente para cambiar las condiciones de vida de la mayoría.

Los datos del IMSS dentro del SIC no son solo un componente más del índice. Son el termómetro más honesto de si la recuperación económica mexicana es real o simplemente formal.

Fuente: INEGI · Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC) · 2026. Elaboración propia.

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