El jitomate subió 24% más en la quincena siguiente al pacto de $910. El alivio fue la tarifa eléctrica de temporada, no el acuerdo. Misma receta que en 1987, distinta enfermedad. El mercado no recibió el memorándum.
Mexconomy — En marzo de 2026, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del INEGI registró una inflación mensual de 0.86% y una inflación anual de 4.59%, la más alta desde mediados de 2024 y la segunda lectura consecutiva por encima del techo del rango objetivo del Banco de México. El jitomate, que en febrero había subido 22.51% en un mes, volvió a dispararse: 42.01% mensual, casi el doble, aportando por sí solo 0.261 puntos porcentuales a la inflación general. El pepino sumó 42.71%. Las frutas y verduras en conjunto avanzaron 10.75% en un solo mes. La no subyacente —el componente más volátil, el que la política monetaria no puede controlar directamente— llegó a 5.05% anual. Fue en ese contexto que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció en el Salón Tesorería de Palacio Nacional un acuerdo con productores, comercializadores y cadenas de autoservicio para fijar el precio de una canasta de 24 productos básicos en un máximo de 910 pesos semanales.
El anuncio tuvo reminiscencias inmediatas. México ya recorrió ese camino: en diciembre de 1987, el presidente Miguel de la Madrid lanzó el Pacto de Solidaridad Económica (PSE), un acuerdo tripartito entre gobierno, sector empresarial y sindicatos para congelar precios, tarifas y salarios en un intento de frenar una inflación que ese año cerraría en 159%. El PSE derivó en el PECE —Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico— que se prolongó durante el sexenio de Carlos Salinas. La lógica era la misma: sustituir temporalmente el mecanismo de mercado por un acuerdo coordinado de precios mientras se aplicaban las reformas estructurales de fondo. La diferencia es que en 1987 la inflación era de tres dígitos y el país enfrentaba una crisis de deuda externa. En 2026, la inflación es de 4.59% y el problema es un choque de oferta agrícola originado por inseguridad en Sinaloa.
Lo que el pacto no puede controlar
El Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic), como lo denominan sus promotores, actúa sobre el síntoma sin incidir en la causa. El jitomate no subió 42% porque los comercios lo encarecieron especulativamente: subió porque la oferta se contrajo por disrupciones logísticas asociadas al conflicto regional en el noroeste del país. Fijar un precio de venta al consumidor en las tiendas de autoservicio —Walmart, Chedraui, Soriana, La Comer— no aumenta un solo kilo de jitomate disponible en el mercado. Si el acuerdo se sostiene con pérdida de margen para el comercio, el producto simplemente desaparece del anaquel. Si el comercio lo absorbe comprando a precio de mercado para vender a precio de pacto, la transferencia de costo se desplaza hacia otros productos fuera del listado.
Los datos de la primera quincena de abril de 2026 confirman el diagnóstico: a pesar del anuncio del pacto, el jitomate volvió a subir 24.37% en solo dos semanas, aportando 0.205 puntos porcentuales a la inflación quincenal. La inflación general anual descendió apenas a 4.53% —no por efecto del pacto, sino por la reducción de 14% en la tarifa eléctrica por el inicio de la temporada cálida, un subsidio estacional que el gobierno aplica cada año con independencia de cualquier acuerdo de precios. Sin ese ajuste tarifario, la inflación anual habría permanecido por encima de 4.6%. La no subyacente anual, que incluye los agropecuarios, escaló a 5.41%: el mayor nivel del periodo analizado. El chile serrano se sumó al alza con +21.94% quincenal. El mercado no recibió el memorándum del Palacio Nacional.
La aritmética de los $910
El gobierno calcula que 910 pesos semanales cubren las necesidades alimentarias de una familia de cuatro personas: 32.50 pesos por persona al día. La Línea de Bienestar Alimentario que publica el CONEVAL —el umbral mínimo para cubrir necesidades alimentarias— supera ese monto en zonas urbanas desde al menos 2023. Lo que el pacto fija no es la suficiencia alimentaria de una familia: es el costo de un carrito de compras de 24 productos genéricos en condiciones ideales de abasto, que no son las condiciones actuales del mercado. El acuerdo de SuKarne para reducir 5% el precio del bistec de res es un gesto simbólico apreciable, pero no modifica la trayectoria de la inflación en los bienes que más pesan en el gasto de los hogares de menores ingresos. En los pactos de los años 80, el mecanismo de ajuste también fue gradual y doloroso. La historia, al menos en este capítulo, se repite.
Inflación general anual e inflación no subyacente
Fuente: INEGI. Inflación general anual e inflación no subyacente, Ene 2025 – 1aQ Abr 2026. La línea vertical indica el anuncio del Pacic (mar-26).

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