La Actividad Económica de México creció 2.0% anual en mayo de 2026, pero cayó 0.3% mensual. Las primarias se disparan 7.7% anual, mientras las secundarias se estancan (0.0%). El comercio al por mayor repunta 11.9% anual y el gobierno crece 4.8%, pero servicios profesionales y de apoyo caen.
Mexconomy — La economía mexicana mostró un desempeño mixto en mayo, con un crecimiento anual sólido impulsado por el sector primario y los servicios, pero con una caída mensal que revela la fragilidad del segundo trimestre. El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), publicado este 23 de julio por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se ubicó en 107.0 puntos (base 2018=100) en mayo de 2026, lo que representa un crecimiento anual de 2.0%, pero un descenso mensual desestacionalizado de 0.3%. Este dato corrige a la baja las estimaciones del Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), que para mayo anticipaba un crecimiento anual de 1.1% y una variación mensual de 0.0%. La principal sorpresa positiva proviene de las actividades primarias, que crecieron 7.7% anual y 7.6% en el acumulado enero-mayo, impulsadas por el repunte agropecuario, mientras que las secundarias se estancaron (0.0% anual) y las terciarias avanzaron 2.6%.
El componente industrial refleja el mismo diagnóstico que el Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) de mayo: la construcción cayó 3.7% mensual y 0.6% anual, las manufacturas bajaron 0.1% mensual y 0.5% anual, y la energía retrocedió 0.5% mensual y 0.8% anual. La minería, con un índice de 90.1 puntos, creció 4.0% anual, pero su peso en el total es limitado. El estancamiento de las secundarias (0.0%) en el IGAE confirma que el sector industrial no está contribuyendo al crecimiento económico, en un entorno de tasas de interés elevadas, menor inversión pública y debilidad de la demanda externa, especialmente en manufacturas orientadas a Estados Unidos, que crecieron apenas 0.7% en precios al productor (INPP) pero con caídas en volumen.
El motor del crecimiento en mayo fue el sector terciario, con un índice de 109.5 puntos y un avance anual de 2.6%. El comercio al por mayor se disparó 11.9% anual —aunque cayó 0.3% mensual—, el comercio al por menor creció 2.3% anual y 0.6% mensual, y los servicios financieros y de seguros aumentaron 2.1% anual. Las actividades gubernamentales (93) crecieron 4.8% anual y 1.8% mensual, confirmando el papel expansivo del gasto público en el corto plazo. Sin embargo, los servicios profesionales, científicos y técnicos cayeron 2.2% anual y 1.8% mensual, y los servicios de apoyo a los negocios retrocedieron 2.1%, señalando que la inversión privada en servicios especializados sigue débil. El sector de alojamiento y restaurantes (72) cayó 1.6% anual, aunque subió 0.1% mensual, mostrando que el turismo y el consumo fuera del hogar aún no se recuperan del todo.
El dato anual del IGAE (2.0%) es mejor que el del IOAE (1.1%), principalmente por la contribución del sector primario, que no se esperaba tan positiva. En términos originales (sin ajuste estacional), el IGAE creció 1.1% anual y 0.9% en el acumulado enero-mayo, lo que sugiere que el efecto estacional es relevante. El INEGI advierte en su nota técnica: “El igae no incluye la totalidad de los sectores, por lo que su tasa de crecimiento puede diferir de la que registre el Producto Interno Bruto Trimestral”. Esto es clave, porque el PIB real del primer trimestre cayó 0.6% trimestral, y el segundo trimestre podría estar mostrando una recuperación moderada, pero aún insuficiente para compensar la contracción inicial. La caída mensual de 0.3% en el IGAE de mayo —que revierte parte del avance de abril (+1.4%)— sugiere que el segundo trimestre podría cerrar con un crecimiento trimestral muy modesto o incluso nulo.
El comportamiento del IGAE en mayo se produce en un contexto de inflación a la baja (3.37% anual en junio) y política monetaria restrictiva, con Banxico gestionando la liquidez para mantener la tasa interbancaria en niveles elevados. La caída mensual de 0.3% en el IGAE, junto con la contracción de la actividad industrial (-0.8% en el IMAI), refuerza la percepción de que la economía mexicana sigue operando con holgura, como lo ha señalado el banco central. El Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero destacó en su balance de riesgos que el principal riesgo percibido por los intermediarios es el deterioro de las perspectivas de crecimiento, y este IGAE de mayo no hace más que confirmar esa preocupación. La apreciación del tipo de cambio (3% desde la última sesión del CESF) y la caída del precio del petróleo crudo (-20.27% en junio, según el INPP) han aliviado algunas presiones, pero no han logrado traducirse en un mayor dinamismo productivo.
El IGAE de mayo es un dato mixto que no permite cantar victoria. El crecimiento anual del 2.0% es alentador, pero la caída mensual y el estancamiento de las secundarias son señales de que la recuperación es frágil y dependiente de factores estacionales y del gasto público. El INEGI publicará el IGAE de junio el 23 de agosto, y el PIB del segundo trimestre a finales de ese mes, que serán las piezas clave para determinar si la economía logró evitar una nueva contracción trimestral. Mientras tanto, el sector primario, los servicios financieros y el gobierno sostienen el crecimiento, pero la industria, que concentra el empleo formal y el valor agregado, sigue en terreno incierto.

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