El empleo formal en Puebla cayó 0.94% en diciembre de 2025, con 655,308 trabajadores asegurados en el IMSS, mientras 1.46 millones de personas se hacinan en micronegocios, el 55% con ingresos de hasta un salario mínimo. La informalidad alcanza 70.9% y la fractura laboral se profundiza.
Mexconomy — El mercado laboral de Puebla se ha partido en dos. De un lado, el empleo formal, que cerró diciembre de 2025 con 655,308 trabajadores asegurados en el IMSS, una caída anual de 0.94% que representa la pérdida de 6,209 empleos con prestaciones y seguridad social. Del otro, 1.46 millones de personas —casi la mitad de la población ocupada— trabajan en micronegocios, la mayoría en comercio y servicios, sin contrato, sin seguridad social y con ingresos que apenas alcanzan para sobrevivir. De ellos, el 55% gana hasta un salario mínimo (8,364 pesos mensuales). La fractura no es coyuntural: es estructural y se profundiza mientras el gobierno de Alejandro Armenta promueve polos industriales y productos de nicho.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del primer trimestre de 2026 revela la dimensión de la crisis. El sector formal, que incluye la manufactura, la construcción registrada y los servicios institucionales, no logra absorber a la fuerza laboral. En contraste, los micronegocios —unidades económicas de una a cinco personas en comercio y servicios, o de una a 15 en la industria— concentran al 59.7% de los ocupados en el ámbito no agropecuario, que son 2.5 millones de personas. Esto significa que 1.5 millones de poblanos trabajan en establecimientos que operan al margen de la formalidad, sin acceso a crédito, sin capacidad de escalar y con una productividad que mantiene los salarios en el subsuelo.
La fractura laboral es el reflejo de la desindustrialización que hemos documentado. La manufactura perdió 47 mil empleos en el último año, mientras el comercio y los servicios —mayoritariamente informales— ganaron 21 mil y 20 mil puestos, respectivamente. La Inversión Extranjera Directa cayó 62.8% en 2025, y la exclusión del tren México-Puebla-Veracruz del programa de la ATTRAPI dejó al estado sin infraestructura logística estratégica. En ese contexto, los micronegocios no son un signo de emprendimiento dinámico, sino el refugio forzoso de quienes no encuentran un empleo formal. La informalidad laboral (TIL1) alcanza el 70.9% de la ocupación, y las condiciones críticas de ocupación (TCCO) subieron a 46.3%, lo que significa que casi la mitad de los trabajadores gana menos de un salario mínimo o labora jornadas excesivas o reducidas.
La paradoja es brutal: mientras el gobierno estatal instala comités para polos de desarrollo y presume incentivos fiscales, los datos muestran una economía que se precariza a gran velocidad. El salario promedio de los trabajadores en micronegocios es de 8,364 pesos mensuales, mientras que el ingreso laboral per cápita en Puebla es de 2,830 pesos (a precios de 2020), un 22.5% inferior a la media nacional. La pobreza laboral cayó a 36.2% —su mínimo histórico— pero esa caída es engañosa: el ingreso neto en la informalidad puede aumentar en el corto plazo al no pagar impuestos, pero a costa de perder derechos laborales, seguridad social y posibilidad de retiro. La pobreza laboral mide insuficiencia alimentaria, no calidad del empleo ni protección social. En esa brecha se cuela el espejismo.
El gobierno de Armenta no ha presentado un plan para revertir esta fractura. La Secretaría de Desarrollo Económico y Trabajo, encabezada por Víctor Gabriel Chedraui, se limita a promover polos industriales que aún no atraen inversión y a comercializar café y mezcal en nichos de lujo. No hay programas de formalización, ni incentivos para que los micronegocios se registren, ni créditos accesibles para que escalen. La falta de una política laboral activa deja a 1.5 millones de poblanos atrapados en la precariedad, sin acceso a servicios de salud, sin ahorro para el retiro y sin posibilidad de mejorar sus ingresos. La fractura del mercado laboral no es un problema menor: es la expresión más cruda de la desigualdad que el discurso oficial no logra ocultar. Mientras el empleo formal se estanca y los micronegocios se multiplican, la economía poblana se encamina hacia un modelo de subsistencia que no genera desarrollo ni bienestar.
Puebla: Ocupación y empleo
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Fuentes: Observatorio Laboral de Puebla, cifras IMSS diciembre 2025; INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), primer trimestre de 2026; INEGI. Pobreza Laboral (PL), primer trimestre de 2026; Secretaría de Economía, Inversión Extranjera Directa 2025. Elaboración propia con base en datos oficiales.

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