El IMCP del INEGI muestra un crecimiento de 0.1% mensual y 2.6% anual en mayo de 2026. El consumo de bienes importados se dispara 8.5%, mientras los servicios nacionales caen 0.1%, reflejando una demanda interna débil y dependiente de productos externos.

Mexconomy — El consumo privado, que representa el componente más importante del Producto Interno Bruto (PIB), mostró un crecimiento modesto en mayo, pero con una estructura que revela la fragilidad de la demanda interna. El Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP), publicado este 5 de agosto por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se ubicó en 114.0 puntos (base 2018=100) en el quinto mes de 2026, con un avance mensual desestacionalizado de 0.1% y un crecimiento anual de 2.6%. Sin embargo, el desglose por origen muestra una realidad preocupante: el consumo de bienes y servicios de origen nacional apenas creció 1.2% anual, mientras que el de origen importado aumentó 8.5%. Este comportamiento refleja una demanda interna que se sostiene por productos externos, mientras que la producción nacional de bienes de consumo y servicios se estanca o retrocede.

El consumo de bienes nacionales creció 2.6% anual, pero los servicios nacionales cayeron 0.1% en mayo, lo que indica que los hogares están reduciendo su gasto en servicios como turismo, restaurantes, transporte y entretenimiento, en un contexto de empleo formal débil y alta informalidad. Esta caída es consistente con la contracción del PIB turístico (-0.8% trimestral en el primer trimestre) y la debilidad del consumo receptivo (-18.4% anual). Los bienes duraderos nacionales cayeron 7.2% anual en el acumulado enero-mayo, y los semi duraderos 2.9%, mientras que los no duraderos (alimentos, bebidas) crecieron 3.6%, lo que sugiere que los hogares están priorizando el gasto básico y recortando en bienes de mayor valor. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de junio mostró que la informalidad alcanzó 55.0% y las condiciones críticas de ocupación 38.5%, lo que limita la capacidad de los hogares para consumir bienes y servicios nacionales de mayor valor agregado.

El consumo de bienes importados, en cambio, se disparó 8.5% anual en mayo, con un crecimiento acumulado de 10.4% en el periodo enero-mayo. Los bienes duraderos importados crecieron 15.6% anual en mayo y 10.8% en el acumulado, impulsados por la compra de automóviles y electrodomésticos, que se benefician de la apreciación del tipo de cambio (2.6% en el segundo trimestre) y de una mayor oferta de vehículos importados. Las ventas de autos en julio (130,831 unidades) crecieron 3.4% anual y acumulan 5.0% en el año, lo que confirma que el dinamismo del consumo duradero está siendo abastecido por productos extranjeros. Este comportamiento tiene implicaciones fiscales y comerciales: aumenta el déficit en la balanza comercial de bienes de consumo, aunque el superávit comercial total se mantiene por las exportaciones manufactureras, y reduce el impacto del consumo en la recaudación del IVA y el ISR generado por la producción nacional.

El contraste entre el consumo importado y el nacional es un síntoma de la debilidad estructural de la economía. El PIB crece 2.1% anual, pero el consumo de bienes nacionales no acompaña, porque la inversión y el empleo formal no están generando los ingresos suficientes para sostener la demanda interna. La Secretaría de Hacienda reportó que la recaudación del IVA creció 10.6% real en el primer semestre, pero este incremento se debe en gran parte a la fiscalización y al consumo de bienes importados, no a un auge del consumo nacional. El ISR, por su parte, cayó 6.2% real, reflejando la menor rentabilidad de las empresas nacionales. La dependencia del consumo importado también expone a la economía a la volatilidad del tipo de cambio: si el peso se deprecia, el consumo importado se encarece y podría frenar el crecimiento del IMCP.

El IMCP de mayo confirma que el consumo privado mexicano sigue siendo frágil y dependiente de factores externos. La mejora en la confianza del consumidor (45.0 puntos en julio) y el repunte de las ventas de autos son positivos, pero no deben ocultar que el consumo de servicios nacionales se contrae y que los bienes duraderos nacionales están en caída libre. El Indicador Adelantado del SIC ha desacelerado su crecimiento (de +0.05 en abril y mayo a +0.04 en junio), lo que anticipa una posible moderación del consumo en los próximos meses. La política fiscal expansionista (gasto social récord) sostiene el ingreso de los hogares más vulnerables, pero no resuelve el problema de fondo: la economía no está generando empleos formales ni ingresos suficientes para que los hogares consuman bienes y servicios producidos en México, en lugar de importados. El IMCP es un recordatorio de que la recuperación del consumo depende tanto de la política económica interna como de la estabilidad externa, y que el país necesita fortalecer su capacidad productiva para satisfacer su propia demanda.

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