Las participaciones federales cayeron en 23 estados durante el primer semestre de 2026, con una reducción real de 3.6%, afectadas por el desplome del ISR (-9.8%) y los ingresos petroleros (-12.1%). Puebla, aunque no figura entre las mayores caídas, enfrenta un entorno de menor liquidez federal que limita su capacidad de gasto e inversión, a pesar de haber crecido 2.7% en actividad económica en el primer trimestre.

PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — El panorama fiscal de los estados mexicanos se ha tornado adverso. Durante el primer semestre de 2026, las participaciones federales —la principal fuente de ingresos operativos para las entidades— registraron su primera caída real desde la pandemia, con un descenso de 3.6% en términos reales. De acuerdo con el informe "Monitor Subsoberano" de Moody's Local México, 23 de las 32 entidades federativas vieron reducidas sus transferencias respecto al mismo periodo de 2025, interrumpiendo una tendencia de crecimiento que se había mantenido durante los años posteriores a la crisis sanitaria.

El origen de esta contracción se encuentra en el debilitamiento de la Recaudación Federal Participable (RFP), que creció apenas 0.9% nominal en el primer semestre —lo que equivale a una caída real—. El principal lastre fue el Impuesto Sobre la Renta (ISR), que representa 47.7% de la RFP y se desplomó 9.8% anual, reflejando la desaceleración económica y el menor dinamismo del empleo formal. Los ingresos petroleros también cayeron 12.1%, aunque su peso en la bolsa es marginal (3.5%). Solo el IVA (+7.6%) y el IEPS (+12.9%) mostraron avances, pero insuficientes para compensar el derrumbe del ISR.

Puebla, aunque no aparece en los listados de las caídas más pronunciadas —que encabezan Campeche (-42.1%), Veracruz (-17.4%), Quintana Roo (-11.1%) y Aguascalientes (-10.2%)— no ha sido ajena a esta tendencia. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público no desglosa el dato específico para la entidad en el informe de Moody's, pero el contexto general indica que la mayoría de los estados, incluido Puebla, han sufrido una reducción en sus ingresos federales. Esta situación contrasta con el desempeño de la actividad económica poblana, que creció 2.7% en el primer trimestre de 2026, impulsada por el sector secundario (5.3%), y se colocó en el quinto lugar nacional.

La paradoja entre crecimiento económico y caída de participaciones no es nueva. Las transferencias federales dependen de la recaudación nacional, no del dinamismo local. Así, un estado puede crecer en su producción mientras sus ingresos federales se estancan si la recaudación del ISR a nivel nacional se contrae. Este fenómeno reduce el margen de maniobra de los gobiernos estatales para financiar inversión pública, mantenimiento de infraestructura y gasto social, precisamente cuando la demanda de estos servicios tiende a aumentar con el crecimiento económico.

El informe de Moody's advierte que el espacio para generar ingresos propios adicionales se ha reducido drásticamente. Entre 2020 y 2026, la mayoría de los estados incrementaron sus tasas de impuestos locales, como el impuesto sobre nóminas (ISN), cuya tasa mínima estatal pasó de 2.0% a 3.0%. Puebla no ha sido la excepción. Sin embargo, este margen de ajuste se ha agotado: cualquier nuevo incremento enfrentaría resistencia política y podría desincentivar la inversión. La adopción de impuestos ecológicos y otros gravámenes locales sigue siendo incipiente y no compensa la caída de las participaciones.

El escenario para el cierre de 2026 es de incertidumbre. Moody's proyecta un crecimiento real del PIB nacional de solo 0.9%, lo que limita la recuperación de la RFP. Si la tendencia de menores ingresos se prolonga hasta 2027, las presiones sobre los perfiles crediticios de los estados podrían intensificarse. Por ahora, los niveles de liquidez y bajo endeudamiento ofrecen un colchón: la mediana de deuda neta de los estados calificados se estima en 36.8% de sus ingresos operativos. Puebla ha mantenido disciplina fiscal, pero el entorno de recaudación federal débil representa una prueba para sus finanzas.

En suma, el crecimiento económico de Puebla no garantiza la salud de sus finanzas públicas. La caída generalizada de las participaciones federales, impulsada por el derrumbe del ISR, reduce la capacidad de inversión y gasto del estado. La lección es clara: la dependencia de las transferencias federales expone a las entidades a la volatilidad de la recaudación nacional, y el margen para sustituir esos ingresos con recursos propios es cada vez más estrecho. El reto para las finanzas poblanas será navegar este entorno adverso sin sacrificar el gasto en infraestructura y bienestar.

puebla, participaciones federales, rf p, isr, moodys, inegi, finanzas publicas, primer semestre 2026, actividad economica, crecimiento, sector secundario, ingresos operativos, gasto operativo, liquidez, deuda, calificacion crediticia, mexico, economia regional, analisis critico