La EMIM del INEGI reporta una caída anual de 2.4% en la producción manufacturera y de 1.5% en el empleo formal del sector en junio de 2026. La subcontratación se desploma 5.2% y las remuneraciones medias reales suben 2.2%.

Mexconomy — La industria manufacturera mexicana, que representa el motor del empleo formal y de las exportaciones, atraviesa su peor momento en lo que va del año. La Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM), publicada este 17 de agosto por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), reporta que el volumen físico de la producción creció apenas 0.1% en junio respecto a mayo, pero en la comparación anual se contrajo 2.4%. El personal ocupado total en el sector cayó 1.5% anual, las horas trabajadas descendieron 1.5% y las remuneraciones medias reales aumentaron 2.2%, aunque este crecimiento se da sobre una base de empleo en contracción. Los datos confirman que el sector manufacturero está en una fase de estancamiento profundo, con la producción por debajo de los niveles de 2024 y el empleo formal en retroceso, afectado por la debilidad de la demanda externa, la incertidumbre sobre la revisión del T-MEC y la contracción del consumo interno.

El desplome del empleo manufacturero es uno de los datos más preocupantes. El personal ocupado total cayó 1.5% anual, pero el personal no dependiente —que incluye trabajadores subcontratados y por honorarios— se desplomó 5.2%, mientras que el personal dependiente de la razón social (asalariado directo) bajó 1.5%. Esta caída de la subcontratación es consistente con la regulación laboral que limita la tercerización, pero también refleja la contracción de la demanda de servicios y la precarización del empleo en el sector. Las horas trabajadas totales también cayeron 1.5% anual, lo que confirma que la reducción del empleo no es solo en número de trabajadores, sino también en la intensidad laboral. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de junio ya había mostrado una caída de 84 mil ocupados totales y un aumento de la informalidad a 55.0%, y la EMIM confirma que la pérdida de empleos formales en las manufacturas está siendo significativa, lo que reduce la base de trabajadores con ingresos estables y acceso a seguridad social.

Los subsectores más afectados son aquellos que tradicionalmente generan el mayor empleo y valor agregado. La fabricación de equipo de transporte (-3.4% anual), los muebles (-3.9%) y los insumos textiles (-3.9%) lideran las caídas, reflejando la debilidad de la demanda externa e interna. Las exportaciones automotrices, que en julio cayeron 9.7% anual, explican en parte la contracción del sector de transporte. La fabricación de accesorios eléctricos (-3.2%) también muestra una caída significativa, afectada por la desaceleración de la inversión en bienes de capital. En contraste, los subsectores de equipo de computación (+6.8% anual), industria química (+5.1%) y maquinaria y equipo (+3.8%) mantienen un dinamismo positivo, impulsados por la demanda tecnológica y la inversión en automatización. Esta divergencia sectorial confirma que la economía mexicana está en un proceso de reestructuración productiva, pero los sectores tradicionales, que concentran el empleo formal, están siendo los más golpeados.

El crecimiento de las remuneraciones medias reales (+2.2% anual) es una aparente contradicción con la caída del empleo. Sin embargo, este comportamiento se explica por un efecto de composición: los trabajadores que están perdiendo su empleo son, en su mayoría, los de menor ingreso y menor calificación, lo que eleva el promedio salarial de los que permanecen. Los salarios de obreros y técnicos en producción subieron 3.1% anual, y las prestaciones sociales crecieron 1.2%, mientras que los sueldos de los empleados administrativos aumentaron 1.5%. Las remuneraciones del personal no dependiente cayeron 3.0% anual, lo que confirma que los trabajadores subcontratados están siendo los más afectados por la contracción del empleo. Este comportamiento es consistente con la ENOE, que mostró un aumento de las condiciones críticas de ocupación (38.5%) y una mayor proporción de trabajadores con ingresos de hasta un salario mínimo. La mejora en el salario medio no refleja una mejora generalizada, sino una pérdida de empleos de baja remuneración.

El desempeño de las manufacturas en junio es consistente con otros indicadores del expediente. El Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) mostró que las industrias manufactureras cayeron 0.6% mensual y 1.2% anual en junio, y el Índice Global de Personal Ocupado (IGPOSE) reportó una caída anual de 1.3% en el personal ocupado de los sectores formales. La balanza comercial de junio mostró un superávit de 4,090 mdd, impulsado por las exportaciones manufactureras no automotrices (+48.8% anual), pero la producción interna no está creciendo al mismo ritmo, lo que sugiere que las empresas están utilizando inventarios o que el crecimiento exportador está concentrado en sectores con bajo empleo. La inversión privada sigue cayendo (-1.9% acumulado en el IMFBCF), y la confianza del consumidor se mantiene en niveles bajos (45.0 puntos), lo que limita la demanda interna de productos manufactureros. La EMIM de junio confirma que el sector manufacturero, que es el principal generador de empleos formales y de valor agregado, está en una fase de contracción que podría profundizarse en la segunda mitad del año si no se reactiva la inversión y la demanda interna.

Producción Manufacturera

mexico, inegi, emim, manufacturas, produccion, empleo, personal ocupado, remuneraciones, industria, junio 2026