Don Aurelio tiene una tortillería en Huauchinango, Puebla, desde hace veinte años. El año pasado compró una amasadora nueva, contrató a dos ayudantes más y amplió su horario de atención. Al final del mes, sus ingresos reales —descontando la inflación del maíz, el gas y la electricidad— fueron menores que los del año anterior.

Mexconomy — Trabajó más, invirtió más, empleó más gente. Y produjo menos valor. Don Aurelio no lo sabe, pero su tortillería es la metáfora exacta de la economía mexicana de los últimos treinta años. El país trabaja más para producir menos. Los economistas tienen un nombre técnico para ese fenómeno: caída de la Productividad Total de los Factores. El Modelo Humanista Mexicano que hemos calibrado en este laboratorio lo convierte en el hallazgo más inquietante de toda la serie: es la variable que más daño le hace al bienestar futuro de los mexicanos, y es la que menos aparece en los discursos oficiales.

La Productividad Total de los Factores —PTF— mide algo simple y brutal: cuánto produce una economía con cada peso de capital y cada hora de trabajo que utiliza. Si la PTF sube, la economía se vuelve más eficiente: produce más con lo mismo. Si la PTF baja, la economía se deteriora silenciosamente: necesita más capital y más trabajo para obtener el mismo resultado. México lleva más de tres décadas en el segundo escenario. El índice de PTF, con base 100 en 1990, llegó a 102.3 en 1994 —su punto más alto— y desde entonces no ha dejado de caer. En 2018, cuando comenzó la administración de Andrés Manuel López Obrador , estaba en 95.8. En 2023, el último año con datos disponibles del OCDE y el BID , había bajado a 91.2. Una caída de 4.6 puntos en cinco años. Y el modelo dice que eso importa más que cualquier otra variable del sistema.

El número que lo prueba es α₂ = 1.545. Es el coeficiente que la regresión econométrica asigna a la variación de la PTF dentro de la función de crecimiento calibrada con datos históricos de 2006 a 2023. Lo que significa en términos concretos es esto: cada punto que cae la productividad arrastra al PIB en 1.55 puntos. No es una relación de uno a uno. Es una relación de uno a uno y medio. La PTF es el multiplicador dominante del sistema. Por eso el modelo puede explicar el 89.2% de la variación del crecimiento económico mexicano con solo tres variables, y la más poderosa de las tres no es la inversión ni la deuda: es la productividad. Con la PTF cayendo 4.6 puntos entre 2018 y 2023, el modelo cuantifica una pérdida acumulada de más de 7 puntos de PIB potencial atribuibles exclusivamente al deterioro tecnológico y organizacional de la economía. Eso es el equivalente a perder casi un año entero de crecimiento económico —no por la pandemia, no por los aranceles de Estados Unidos, sino por la incapacidad estructural de la economía para volverse más eficiente.

Países como Corea del Sur lo entendieron, México no

En 1980, Corea del Sur y México tenían un PIB per cápita similar. Hoy el de Corea es más del triple que el de México. La diferencia no se explica por los recursos naturales —Corea no tiene petróleo ni minerales en abundancia. No se explica por la geografía —México tiene frontera con la economía más grande del mundo. Se explica, en una proporción significativa, por la productividad. Corea construyó sus décadas de crecimiento acelerado invirtiendo sistemáticamente en lo que los economistas llaman capital humano de alta calificación —ingenieros, técnicos, investigadores— y en política industrial con transferencia tecnológica real: el Estado no solo construyó carreteras, construyó capacidades. México, en cambio, acumuló tres décadas de caída sostenida de la PTF bajo todos los modelos económicos que ha ensayado: el neoliberal y el humanista por igual. La diferencia es que bajo el modelo humanista, el coeficiente α₂ = 1.545 convierte ese deterioro en la causa principal de pérdida de bienestar, porque el modelo priorizó el consumo presente sobre la inversión productiva futura.

Lo paradójico es que la solución no es un misterio. El propio gobierno lo sabe y lo ha comenzado a ensayar, aunque tarde y a escala insuficiente. Los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar que la presidenta Claudia Sheinbaum inauguró en Huamantla, Tlaxcala, con 540 millones de dólares de inversión privada en 53 hectáreas, son exactamente el tipo de política que puede mover la PTF hacia arriba: infraestructura pública que detona inversión privada, encadenamientos productivos, generación de empleo formal con valor agregado. El problema es la escala. Los 23 Polos proyectados en el sexenio representan una fracción de lo que se necesita para revertir tres décadas de caída. Y llegan en un momento en que la restricción presupuestaria —con una deuda pública que supera el 53% del PIB y un déficit que apenas empieza a normalizarse— limita la capacidad del Estado para financiar la infraestructura que la productividad requiere.

Por qué importa en el precio de combustibles y en el salario real

La caída de la PTF no aparece en el recibo del gas ni en la nómina quincenal. Pero está detrás de ambos. Una economía que produce menos valor con el mismo trabajo genera menos ingresos fiscales, lo que limita el gasto en educación de calidad que elevaría la productividad futura. Genera menos utilidades empresariales, lo que reduce la inversión privada que detona innovación. Y produce bienes y servicios más caros, porque la ineficiencia tiene un costo que alguien paga: generalmente el consumidor final. El salario mínimo real subió durante la 4T —ese es un logro genuino documentado en la Pieza I de esta serie. Pero si la productividad no acompaña el aumento salarial, las empresas absorben el costo vía precios, lo que erosiona el poder adquisitivo real. La inflación subyacente que en marzo de 2026 ya supera el 4.4% tiene múltiples causas, pero una de ellas es estructural: una economía con PTF decreciente no puede sostener salarios más altos sin trasladar costos al precio de las cosas.

La pregunta que el modelo no puede responder —porque ningún modelo puede responder preguntas políticas— es cuánto tiempo puede una economía repartir mejor lo que produce sin producir más y mejor. El coeficiente α₂ = 1.545 sugiere que el margen es menor de lo que el discurso oficial asume. Don Aurelio, en su tortillería de Huauchinango, lo siente antes que los modelos lo calculen: hay un límite a lo que se puede repartir cuando la masa no alcanza.

Fuente: OCDE, Productivity Statistics Database; BID, estimaciones de Productividad Total de los Factores para México. Índice base 1990=100. Serie 1990–2023. Los puntos dorados corresponden al período de la Cuarta Transformación (2018–2023). La línea punteada representa la trayectoria potencial si la PTF hubiera crecido al ritmo mínimo compatible con una economía emergente en convergencia. Serie elaborada para el Modelo Humanista Mexicano v2.0, Laboratorio Mexconomy.

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