El sector primario de Puebla cayó 1.7% en el primer trimestre de 2026 y perdió 6 mil 966 personas ocupadas en un año. Mientras el gobierno estatal impulsa tractores, drones y otros equipos, persisten una elevada pobreza laboral, carencia alimentaria y vulnerabilidad frente a los precios agrícolas.
Mexconomy — El campo poblano comenzó 2026 con señales de debilitamiento. El Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del INEGI registró una contracción de 1.7% en las actividades primarias durante el primer trimestre, con una contribución de -0.1 puntos porcentuales al crecimiento económico estatal. Puebla se ubicó en el lugar 22 nacional por la evolución de este sector. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) aporta otra señal: el número de personas ocupadas en las actividades primarias pasó de 516 mil 288 a 509 mil 322 en la comparación anual, una reducción de 6 mil 966 ocupaciones. El dato no permite por sí mismo hablar de una crisis estructural, pero sí muestra que el dinamismo registrado en otros sectores de la economía no se está reproduciendo en el campo.
La respuesta del gobierno de Alejandro Armenta se ha concentrado en fortalecer la capacidad productiva mediante activos e insumos. Durante una gira por Chila de las Flores, en la Mixteca, el mandatario reportó una inversión de mil 700 millones de pesos y la entrega de mil 800 equipos, entre ellos tractores, drones y sembradoras. De acuerdo con el gobierno estatal, estas acciones contribuyeron a elevar la superficie de temporal sembrada de 50 mil a 200 mil hectáreas. La secretaria de Agricultura, Ana Laura Altamirano, anunció además fertilizantes y apoyos dirigidos a productores de la región. El desafío económico es determinar si esta inversión en activos se traduce en mayor productividad, ingresos más estables y capacidad de comercialización; esos resultados no pueden inferirse únicamente a partir del número de equipos entregados o de la superficie sembrada.
La vulnerabilidad del campo se vuelve más evidente al observar las condiciones de los hogares. La pobreza laboral alcanza 36.2% de la población poblana, mientras 1.4 millones de personas, equivalentes a 22.2% de la población, enfrentan carencia por acceso a la alimentación, de acuerdo con los indicadores citados en el diagnóstico estatal. Para los productores agrícolas, además, la volatilidad de precios constituye un riesgo permanente: durante 2026 se observaron descensos importantes en algunos productos, entre ellos el jitomate y distintos tipos de chile. Una reducción de precios beneficia al consumidor cuando disminuye el costo de los alimentos, pero puede deteriorar el ingreso del productor cuando ocurre sin una reducción equivalente de sus costos. Producción, precio e ingreso rural son variables distintas y deben analizarse conjuntamente para evaluar el desempeño del sector.
El caso del agave ilustra otro de los riesgos de una estrategia agrícola basada en ampliar superficies sin asegurar previamente mercados. A escala nacional, la sobreoferta de agave utilizada para la industria tequilera ha provocado fuertes ajustes de precios y presionado los ingresos de productores. Puebla, por su participación en la producción de agave mezcalero, enfrenta un riesgo diferente pero comparable: una expansión de la oferta sin suficiente demanda, transformación industrial, diferenciación comercial o planeación de ciclos productivos puede generar excedentes y volatilidad. No significa que el mezcal poblano esté atravesando actualmente una crisis equivalente a la del tequila, pero sí que la política pública debe evitar que el crecimiento de la superficie sembrada se convierta en sustituto de una estrategia de mercado.
La agroindustrialización puede ofrecer una salida, pero requiere mucho más que colocar productos poblanos en mercados especializados. El Café Puebla Cinco de Mayo y los mezcales son ejemplos de productos con potencial de diferenciación, aunque su impacto dependerá de la escala comercial alcanzada y de cuánto valor permanezca efectivamente en las comunidades productoras. Las exportaciones agropecuarias de Puebla retrocedieron 14.76% entre enero y septiembre de 2025, otra señal de que la transformación y comercialización todavía no compensan la debilidad del sector primario. El reto del gobierno estatal es pasar de la entrega de activos a una política integral que combine riego, asistencia técnica, crédito, almacenamiento, caminos rurales, seguros, agregación de valor y acceso a mercados. Tractores y drones pueden elevar la capacidad productiva de una parcela; por sí solos, no garantizan que el productor gane más. La verdadera prueba de la política agrícola será si el campo poblano logra producir con mayor productividad y convertir esa producción en ingresos rurales sostenibles.
Fuentes: INEGI. Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), primer trimestre de 2026; INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), primer trimestre de 2025 y 2026; Coneval, medición de pobreza 2024; Consejo Regulador del Tequila (CRT), declaraciones a EFE, 2026; Gobierno del Estado de Puebla, información sobre gira en Chila de las Flores, 2026; INEGI. Balanza comercial de mercancías por entidad federativa, enero-septiembre de 2025. Elaboración propia con base en datos oficiales.Información relacionada:
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