1.46 millones de poblanos trabajan en micronegocios, mientras el empleo formal registrado ante el IMSS disminuyó 0.94% y la informalidad laboral alcanzó 70.9% de la ocupación. Los datos de la ENOE muestran una estructura laboral marcada por la coexistencia de un segmento formal relativamente reducido y un amplio universo de ocupaciones de baja escala y productividad.
Mexconomy — El mercado laboral de Puebla presenta una división cada vez más visible entre el empleo formal y un amplio universo de ocupaciones informales y de pequeña escala. Los trabajadores asegurados ante el IMSS registraron una disminución de 0.94% al cierre de 2025, equivalente a 6 mil 209 puestos respecto del periodo de referencia, mientras 1.46 millones de personas se desempeñan en micronegocios. No se trata de dos grupos necesariamente excluyentes —una persona puede trabajar en una unidad pequeña y estar formalmente registrada—, pero la diferencia permite observar un problema estructural: la economía poblana genera una gran cantidad de ocupaciones fuera del segmento empresarial formal, con menores posibilidades de acceso a seguridad social, financiamiento y empleos de mayor productividad.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) permite dimensionar el problema. Durante el primer trimestre de 2026, la informalidad laboral alcanzó 70.9% de la población ocupada. Al mismo tiempo, las condiciones críticas de ocupación (TCCO) aumentaron de 45.3% a 46.3% en la comparación anual. El indicador de ingreso laboral per cápita se ubicó en 2,830 pesos mensuales, por debajo del promedio nacional, mientras la pobreza laboral afectó a 36.2% de la población, 5.5 puntos porcentuales por encima del nivel nacional. En conjunto, los indicadores muestran que el problema poblano no es únicamente la cantidad de empleos disponibles, sino la calidad, productividad y capacidad de generación de ingresos de una parte considerable de las ocupaciones.
Los micronegocios son centrales en esta estructura. El 59.7% de los ocupados no agropecuarios trabaja en unidades económicas de pequeña escala, mientras alrededor de 1.46 millones de personas se concentran en micronegocios. El dato no implica que todos esos trabajadores sean informales ni que todos perciban bajos ingresos, pero sí evidencia el peso que tienen las unidades productivas pequeñas en el mercado laboral estatal. Cuando estas empresas presentan baja productividad, limitado acceso al crédito, escasa capacidad de inversión y dificultades para incorporarse a cadenas de mayor valor, la economía enfrenta un problema de movilidad laboral y empresarial: resulta más difícil convertir una ocupación de subsistencia en un empleo estable y mejor remunerado.
La debilidad del sector externo añade presión sobre una economía con fuerte especialización manufacturera. La IED registró una disminución de 62.8% en 2025 y las exportaciones poblanas retrocedieron 10.88% entre enero y septiembre de ese año, mientras el equipo de transporte cayó 11.99%. Para Puebla, donde la industria automotriz tiene un peso relevante, estos movimientos importan porque la inversión y las exportaciones son mecanismos potenciales de incorporación de empresas locales a cadenas productivas, transferencia tecnológica y generación de empleos formales. La relación no es automática, pero un menor dinamismo de estos componentes limita una de las principales vías para elevar productividad e ingresos laborales.
El reto para el gobierno de Alejandro Armenta consiste, por ello, en algo más complejo que aumentar el número de empresas o anunciar nuevos polos industriales. La política económica tendría que atacar la brecha entre unidades de baja productividad y sectores capaces de generar empleos formales de mayor valor agregado: facilitar financiamiento, reducir costos de formalización, mejorar capacitación, integrar micronegocios a cadenas de proveeduría y atraer inversión que genere encadenamientos locales. La Secretaría de Desarrollo Económico y Trabajo, encabezada por Víctor Gabriel Chedraui, enfrenta así un indicador particularmente difícil de ignorar: con 70.9% de informalidad laboral, Puebla no sólo necesita crecer; necesita elevar la productividad de las ocupaciones existentes y convertir una mayor proporción de ellas en empleos formales y mejor remunerados. Esa es la fractura que determinará si el crecimiento económico termina llegando a los hogares.
Fuentes: Observatorio Laboral de Puebla, cifras IMSS diciembre 2025; INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), primer trimestre de 2026; INEGI. Pobreza Laboral (PL), primer trimestre de 2026; Secretaría de Economía, Inversión Extranjera Directa 2025; INEGI. Balanza comercial de mercancías por entidad federativa, enero-septiembre 2025; Centro de Información Económica y Social (CIES), con base en Banco de México, remesas 2T 2026. Elaboración propia con base en datos oficiales.Información relacionada:
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