El empleo en Puebla creció en 118 mil personas en el último año, pero la informalidad aumentó en 58 mil y las condiciones críticas de ocupación subieron al 46.1%. La tasa de desocupación cayó a 1.8%, pero siete de cada diez trabajadores permanecen en la informalidad. El crecimiento del empleo es, en su mayor parte, precario.
Mexconomy — La economía de Puebla genera empleo, pero no de calidad. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del segundo trimestre de 2026, la población ocupada aumentó en 118 mil personas en el último año, y la tasa de desocupación cayó de 2.9% a 1.8%. El gobierno de Alejandro Armenta podría celebrar estas cifras, pero los datos de la misma encuesta revelan una realidad muy distinta: la informalidad laboral sigue en el 70.3% y, en números absolutos, el empleo informal creció en 58 mil personas, alcanzando 2.2 millones de trabajadores sin seguridad social, sin prestaciones y sin acceso a un retiro digno.
El indicador más alarmante del deterioro del mercado laboral es la tasa de condiciones críticas de ocupación (TCCO), que mide a quienes ganan menos de un salario mínimo o trabajan jornadas excesivas o insuficientes. En el segundo trimestre de 2026, la TCCO alcanzó el 46.1%, un aumento de 2.4 puntos porcentuales en un año. Esto significa que casi la mitad de los ocupados en Puebla sobrevive en condiciones laborales extremas. La pobreza laboral, que mide la capacidad de comprar la canasta alimentaria, afecta al 36.2% de la población, 5.5 puntos por encima del promedio nacional. El empleo que se crea es, en su mayoría, de baja calidad: jornadas precarias, salarios de subsistencia y nula protección social.
El crecimiento del empleo formal es insuficiente para absorber la fuerza laboral. La manufactura, el sector que tradicionalmente genera empleo formal y de mayor productividad, perdió 5,810 empleos en el último año. El comercio, que concentra el 20.6% de la ocupación, se contrajo en 21,176 puestos. Mientras tanto, los sectores que crecen —transporte (+44,947), servicios diversos (+35,917) y construcción (+32,991)— lo hacen en condiciones mayoritariamente informales. El gobierno, por su parte, creció en 28,400 empleos, convirtiéndose en uno de los principales generadores de empleo, pero sin producir riqueza.
La estructura salarial confirma el diagnóstico de precarización. El 57.3% de los ocupados gana hasta un salario mínimo (8,364 pesos mensuales), y el 82% percibe menos de dos salarios mínimos. La proporción de trabajadores que gana más de tres salarios mínimos apenas alcanza el 1.2%. La economía poblana no genera empleos de calidad que permitan a las familias salir de la pobreza laboral y acceder a una vida digna. El discurso oficial de la "transformación" y la "riqueza comunitaria" choca con una realidad de precariedad generalizada que los agregados estadísticos no pueden ocultar.
Puebla: Indicadores de Empleo
Fuentes: INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), segundo trimestre de 2025 y 2026; INEGI. Pobreza Laboral (PL), primer trimestre de 2026. Elaboración propia con base en datos oficiales.Información relacionada:
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